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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Voto cruzado (Carlos Cordero Carrafa)

La conducta electoral demostrada en las tres últimas elecciones generales pone en evidencia que existe un creciente uso ciudadano del voto cruzado y que la mayoría de los partidos...

Una información de la Agencia Boliviana de Noticias publicada el 9 de noviembre sostiene que el presidente Evo Morales advirtió en Challapata, departamento de Oruro, que la oposición promueve una campaña para que los electores bolivianos apliquen el voto cruzado, en un intento por restarle fuerza en el Congreso y enturbiar su segundo mandato. “No podemos entrar al juego de la derecha, que dice ahora que como Evo va a ganar ampliamente, por eso hay que votar por parlamentarios de otros partidos. Eso es lo que hablan, me enteré en Tarija y Santa Cruz. Ahí se está repitiendo eso. Pero ¿quiénes están hablando del voto cruzado?, son los vendepatrias, deploró ante una masiva concentración (...) Yo necesito mayoría en la Cámara de Senadores y en la Cámara de Diputados. Por eso pido, con respeto, no abandonen a sus candidatos a diputados uninominales, menos a los plurinominales”, dice la nota de ABI.

La preocupación del Presidente en sentido de evitar el voto cruzado tiene un legítimo trasfondo político. Desea —como transcribe ABI— la mayoría en ambas cámaras legislativas para no tener contratiempos en la aprobación de leyes. El voto cruzado, efectivamente, podría debilitar su próxima gestión gubernamental en la Asamblea Legislativa Plurinacional, siempre y cuando logre la reelección. Lo que habría que dar por descontado, según todas las encuestas conocidas.

La conducta electoral demostrada en las tres últimas elecciones generales pone en evidencia que existe un creciente uso ciudadano de este recurso y que la mayoría de los partidos políticos, tanto de izquierda como de derecha, sufren los efectos del voto cruzado. Por tanto, si cruzar el voto es ser vendepatria —como sostiene la opinión presidencial—, los vendepatrias se encuentran en todos lados. Incluso en el MAS, sobre todo en el MAS.

La posibilidad de cruzar el voto data de las elecciones de 1997 y es un efecto de la creación de las circunscripciones uninominales, las mismas que se incorporaron en el sistema electoral como resultado de la reforma constitucional de 1994. En consecuencia, el voto cruzado es un recurso que se viene practicando en las elecciones generales de 1997, de 2002 y 2005. A pesar del pedido presidencial, es altamente probable que el voto cruzado se siga utilizando con gran entusiasmo por parte del elector. El voto cruzado expresa lealtad al candidato presidencial y desconfianza o censura respecto del candidato en la circunscripción uninominal.

En las elecciones 2002, el entonces candidato a la presidencia Evo Morales recibió 581.884 (20,94%) votos; en cambio, los candidatos a diputados uninominales del MAS apenas recibieron 373.454 votos. Esto quiere decir que 208.430 votos migraron hacia otros candidatos. En las elecciones de 2005 el asunto es más grave, la candidatura de Morales recibió 1.544.374 votos, en cambio los votos a favor de los candidatos a diputados del MAS apenas fueron 968.118, en todo el territorio. Esto quiere decir que 576.256 ciudadanos que votaron por Evo Morales para Presidente migraron hacia otros candidatos uninominales en la franja inferior de la papeleta electoral. Podemos, en las mismas elecciones, también sufre los efectos del voto cruzado, pierde 196.515 votos, de 821.745 (28,59 %) votos que había recibido Jorge Quiroga. Pero Podemos es historia.
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El autor es politólogo y catedrático

ccordero@estudiosdemocraticos.org

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Biométrico II (Carlos Cordero Carrafa)

DEMOCRACIA



La incorporación del padrón biométrico para viabilizar las elecciones 2009 fue un traspié cometido por los legisladores oficialistas y una pequeña victoria de la oposición política, que con el tiempo está convirtiéndose en un dolor de cabeza para el MAS y para la reelección presidencial.

Al promulgar la Ley del Régimen Electoral Transitorio (RET), el señor Presidente sufrió una derrota política propiciada por su entorno de colaboradores. No es la primera vez que el Mandatario sufre los impactos de las equivocadas luces que le proveen sus asesores. La otra dura lección, no menos incisiva y contundente, fue el ajuste a más de 150 artículos al proyecto de Constitución Política del Estado, proyecto elaborado por la fallida Asamblea Constituyente. La levedad en el conocimiento de la estructura, organización y funcionamiento de los sistemas electorales fue la causa de estos desatinos jurídico-políticos.

Pero no toda la responsabilidad recae sobre los legisladores, recordemos que el apresurado proyecto de ley, que luego los parlamentarios convirtieron en Ley del RET, salió originalmente del Palacio de Gobierno. La Cámara de Diputados remitió sin modificaciones dicho proyecto gubernamental al Senado, quienes introdujeron observaciones de fondo que obligaron al Vicepresidente a la convocatoria del Congreso para el tratamiento de la ley. En esta instancia, para descargo de la Vicepresidencia, tampoco se introdujeron modificaciones al original proyecto gubernamental. En dicho proyecto elaborado en los escritorios jurídicos del Palacio Quemado —por ejemplo— se encontraba la oferta de conformar 15 circunscripciones especiales indígenas que posteriormente la mayoría oficialista en el Parlamento transó en las siete actuales.

Recordemos también que en un principio fue el cerco psicológico, luego el cerco social y finalmente el cerco político al Poder Legislativo lo que condujo a los acuerdos. Las advertencias y amenazas proclamadas por voceros oficialistas a través de los diversos medios de comunicación, de castigos físicos, habilitar suplentes, apelación a los disidentes de la “derecha democrática”, juicios de responsabilidades, renuncia masiva de parlamentarios, etc., fueron los argumentos emocionales dirigidos a persuadir a la oposición política. Luego llegaron los movimientos sociales, que intentaron cercar físicamente al Congreso, movilizaciones que más bien mostraron el distanciamiento entre los sindicatos indígenas con el MAS, por efecto de su mal formulado proyecto electoral. Luego se instaló el Congreso bajo augurios sombríos, se abrieron las mesas de negociación, se llevaron a cabo maniobras políticas que reeditaron viejas y reprochables prácticas políticas, se escucharon insultos y naturales reacciones, para culminar con la huelga de hambre del señor Presidente.

Finalmente, fue el señor Presidente que en un gesto que sorprendió a propios y extraños, pero que fue objeto de prolongados elogios por su desprendimiento, ofreció el padrón biométrico, resignando para tan bello gesto la compra de un avión presidencial para cubrir los costos y gastos que ocasionaría la implantación del nuevo Padrón. Los abogados del Palacio elaboraron un precario proyecto de ley, los parlamentarios oficialistas lo consideraron bueno de hecho y el Presidente dio un giro a la crisis, aceptando la implantación del padrón biométrico.

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El autor es politólogo y catedrático
ccordero@estudiosdemocraticos

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Voto extranjero III (Carlos Cordero Carrafa)

DEMOCRACIA


Es un derecho político de los bolivianos residentes en el exterior votar y elegir diputados extraterritoriales que hagan gestión tanto en los países donde se encuentran en calidad de emigrantes como en Bolivia, formando estos representantes parte de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Como una manera de remediar el olvido que sufren por parte del Estado boliviano y de sus gobernantes. Pero este derecho de elección, como está diseñado lamentablemente, vulnera derechos ciudadanos de los bolivianos residentes en el país.

Los bolivianos en el exterior deben elegir representantes pero de ninguna manera al Presidente. Si bien es un derecho recientemente instituido, votar y elegir, sin restricciones asociadas a la condición social, al conocimiento, a las capacidades, sexo, orientación sexual, religión o ideología, este derecho para su pleno ejercicio tiene algunos requisitos como la edad para votar, la residencia y la nacionalidad. Para elegir autoridades bolivianas votan los bolivianos y punto. Como en España, para elegir autoridades españolas votan los ciudadanos españoles y punto. Algunas excepciones están asociadas a la naturalización y por supuesto que están sujetas a la ley. De igual manera la ley establece la edad para votar y puede ser los 25, 21, 18 o 16 años. Son el Estado y la sociedad los que determinan el momento y la madurez de sus ciudadanos para elegir gobierno.

Otro requisito importante es la residencia. Los bolivianos que viven en el país tienen el derecho a elegir y a ser elegidos. A los bolivianos que viven fuera de Bolivia, por intereses político-electorales, se les reconoce equivocadamente el derecho a elegir Presidente y Vicepresidente, quienes tienen un ápice de autoridad fuera de las fronteras bolivianas. Los gobernantes bolivianos gobiernan para los bolivianos, en el interior de las fronteras bolivianas. Si los bolivianos que residen fuera del país creen que votar y elegir Presidente cambiará su situación en el extranjero, están muy equivocados.

El presidente Morales, quien desde hace cuatro años gobierna Bolivia, tiene en varios países representantes oficiales, embajadores, cónsules y agregados de distinta naturaleza y función, que poco o nada han realizado en beneficio de los connacionales en el exterior. Por tanto, no es el cargo de Presidente lo que deben elegir, porque sería repetir un círculo ineficiente, sino diputados extraterritoriales con igual autoridad, funciones y competencias que los diputados nacionales. Auténticos representantes de los emigrantes ante un Estado y autoridades consulares que desarrollan su función con enormes limitaciones, venalidad y desafecto a su función.

Pese a quien le pese, el voto extranjero para elegir Presidente es una realidad y punto. Votarán, según estimaciones, 211.000 bolivianos residentes en Argentina, Brasil, España y EEUU. La cantidad y la forma en que está diseñado el voto en el extranjero es violatorio de derechos políticos de bolivianos residentes en Bolivia. Incrementar la cantidad de votantes es deslegitimar todo el proceso electoral, generando con ello fuertes resistencias, conflicto e inestabilidad, que dañan mucho más la credibilidad del actual Gobierno y del próximo. Quienes creen que con estas acciones están ayudando al candidato gubernamental, en realidad lo conducen al descrédito.

* Politólogo y catedrático

ccordero@estudiosdemocraticos.org

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Voto extranjero II (Carlos Cordero Carrafa)

¿Dónde está la manipulación y el engaño? En que el voto extranjero sirve para elegir a un gobernante que de ninguna manera gobernará para los bolivianos en el exterior...


El voto de los bolivianos residentes en el extranjero es un claro ejemplo de cómo ciertos liderazgos pueden llegar a manipular emocional y políticamente a determinados grupos sociales para lograr beneficios, sobre todo electorales. El voto extranjero —como en la actualidad está diseñado— tiene como propósito principal favorecer la reelección del presidente Morales y de manera secundaria defender derechos humanos y políticos para los compatriotas que por diversos motivos tuvieron que emigrar. Las bolivianas (nos) residentes en el exterior tienen derecho a participar en las elecciones a la Presidencia y Vicepresidencia del Estado y en las demás (elecciones) señaladas por ley —así lo establecen la Constitución vigente (art. 27) y el Régimen Electoral Transitorio (art. 43 y ss).
La mayoría de los bolivianos en el exterior se encuentran en situaciones difíciles en los países donde residen y rápidamente se ilusionaron con la oferta electoral de ejercer derechos políticos. Sin dudarlo apoyaron y apoyan las reformas legales que les devolvían el derecho a elegir Gobierno. ¿Dónde está la manipulación y el engaño? En que el voto extranjero sirve para elegir a un gobernante que de ninguna manera gobernará para los bolivianos en el exterior, sino para los bolivianos residentes en Bolivia. Los bolivianos que se encuentran en situación de inmigrantes seguirán sujetos a las autoridades y normas de los países donde se encuentran residiendo. La situación adversa en la que están no variará un milímetro por el hecho de ejercer un derecho y en Bolivia gobierne fulano o perengano.
En todo tiempo, los embajadores, cónsules y agregados de cualquier naturaleza e índole son representantes del Gobierno de turno y en la actualidad ello no ha variado, son designaciones gubernamentales (en contados casos con participación del Parlamento) y en última instancia representantes directos del señor Presidente. La pregunta es ¿cuánto ha cambiado la situación de los emigrantes desde que el presidente Morales se halla en el Gobierno de Bolivia? ¿Cuánto cambiarán las actitudes de los funcionarios y gobernantes extranjeros respecto de los bolivianos residentes en el exterior? El engaño en el cual caímos casi todos es que estamos debatiendo si los bolivianos en el exterior deben votar o no. ¡Por supuesto que sí! Pero no deben votar y elegir un presidente que no los gobernará, porque entre otras cosas ello vulnera derechos de los que viven en el país, sino que los emigrantes, cualquiera sea su situación, deben votar y elegir diputados extraterritoriales.
Los diputados extraterritoriales deberían surgir de entre los emigrantes y ser electos mediante sufragio, formar parte de la Asamblea Legislativa Plurinacional, ser rentados por el Estado, tener fuero parlamentario y constituirse en representantes genuinos de los intereses y demandas de los bolivianos residentes en el exterior. Estos diputados deberían residir por tres meses en los respectivos Estados donde estén en calidad de inmigrantes y otros dos meses en Bolivia. Un tiempo para interiorizarse de las necesidades y preocupaciones de los compatriotas inmigrantes, realizar gestiones favorables ante las autoridades externas; otro tiempo para intervenir en la Asamblea y legislar, así como realizar gestiones a favor de emigrantes ante las autoridades gubernamentales nacionales. De este modo, todos ejercemos derechos políticos sin afectar ni negar el derecho ajeno.
* Politólogo y catedrático
ccordero@estudiosdemocraticos.org

domingo, 13 de septiembre de 2009

Carlos Cordero: La derecha logró presentar su mejor opción

El cambio radical de candidatos a legisladores del MAS es una buena estrategia, según el analista Carlos Cordero. Candidatas conciliadoras como Ana María Campero podrían engañar a la clase media para que vuelva a apoyar al MAS. Las otras candidaturas presidenciales son casi irrelevantes, con excepción de Samuel Doria Medina que pese a una perspectiva de escasa influencia, podría ser determinante en la Asamblea Plurinacional.

La Paz/OPINIÓN.- La oposición política, especialmente conservadora, ha presentado la mejor de sus opciones al electorado, en la perspectiva de polarizar el debate y el voto con el Movimiento Al Socialismo, al extremo de minimizar la participación de las otras seis candidaturas, según el analista político Carlos Cordero:

OPINIÓN: Definidas las candidaturas presidenciales y legislativas, ¿cómo las evalúa?

CARLOS CORDERO: Hay una serie de condiciones que son favorables a la reproducción del poder por parte del binomio presidencial. En las actuales circunstancias y dadas las últimas encuestas que pueden considerarse como el referente último, la posibilidad de una segunda vuelta está lejana, la oposición está relativamente fragmentada y todo ello contribuye a que vamos a tener una campaña electoral bastante intensa y hay que esperar para ver quién es el candidato de la oposición que se destaca y logra concentrar los votos.

Y también ver si esa candidatura de oposición puede restarle representación política y evitar el control de la Asamblea Legislativa Plurinacional por parte de la candidatura oficialista.

Todavía es muy temprano como para ver cuál será la composición política que va a tener esta Asamblea Legislativa. Por lo pronto se perfila un cómodo ganador a la presidencia pero no se tiene muy claro cuál será la composición de esa Asamblea.

O: ¿Finalmente Manfred y Leopoldo son la mejor oferta de la oposición?

CC: Este binomio Reyes Villa-Leopoldo Fernández ni duda cabe que es un frente interesante, sobre todo por algunas características que tienen algunos candidatos, el hecho de ser un prefecto y además en una situación bastante complicada de un juicio y en la cárcel.

Dado como ha venido el proceso de construcción de un frente amplio, la construcción de una oposición política parece ser lo mejor de la opción, en términos de que es el binomio que podría cuestionar la gestión gubernamental, podría enfrentar la gestión gubernamental.

Pero no necesariamente este enfrentamiento se puede traducir mecánicamente en una victoria electoral por parte de la oposición. Si bien es lo mejor, no necesariamente es exitoso, electoralmente hablando.

O: Hay quienes afirman que es un binomio excesivamente frágil, para una campaña electoral, por los antecedentes de ambos…

CC: Tiene sus debilidades pero pueden concentrar una especie de opinión pública opuestas a las tendencias autoritarias del Gobierno: pueden concentrar una opinión pública regional electoral que no está del todo de acuerdo con lo que está realizando el Gobierno.

Tiene debilidades, puede ser atacado pero al ser atacado por el Gobierno, desvalorizado, también puede encontrar en ello su máxima fortaleza. Lo digo porque es imposible que se acelere el juicio a Leopoldo Fernández. Si se realiza un juicio de responsabilidades el que ganaría sería Leopoldo Fernández.

De hecho ya está visualizando su situación en la cárcel. Hay una opinión pública internacional que le está preguntando al presidente Morales cómo es eso de la retardación de justicia, cómo es eso de que hay un candidato en la cárcel. Estos cuestionamientos, esta visibilización le hace ganar puntos y una opinión pública favorable a la candidatura de oposición.

Tiene puntos vulnerables como su asociación con el gonismo pero esta resistencia al Gobierno podría ganarle adeptos y mejorar su desempeño electoral. Si hubieran existido otros binomios, con otras características, por supuesto que la vulnerabilidad de este binomio Reyes Villa-Leopoldo hubiera sido más evidente.

Pero ahora hay una especie de alineamiento social en sentido de que o estás con el Gobierno o estás contra el Gobierno y quienes encarnan la mejor opción contra el Gobierno es el frente Reyes Villa-Leopoldo Fernández.

O: ¿Alguno de los otros seis candidatos de oposición tiene opción de perfilarse y ganar importancia en este proceso electoral?

CC: Una candidatura que tenga un buen desempeño electoral, al punto de polarizar con el binomio presidencial no. Creo que una tercera opción va a estar muy alejada de los dos binomios más fuertes, rivales. Todavía no está muy claro si la ciudadanía se va a alinear detrás de Reyes Villa o de Samuel Doria Medina, pero las terceras opciones en este caso tienen muy poca posibilidades, en este escenario.

Ni siquiera las candidaturas de carácter indígena, que hay tres interesantes como las de Alejo Véliz, René Joaquino, Román Loayza, van a tener un protagonismo en términos electorales, de votos. Pueden tener un protagonismo en los medios de comunicación por sus críticas al Gobierno, al proceso, pero no creo que se traduzca en un desempeño electoral muy destacado.

O: El MAS prácticamente se deshizo de sus legisladores para la reelección, incluso con problemas y críticas internas. ¿Es buena esa estrategia?

CC: Creo que es una buena estrategia porque se ha alejado a los representantes en el Parlamento, en algunos casos los más hostiles, de un perfil bastante confrontacional y se ha invitado a personas con experiencia en la gestión pública, profesionales, que si bien han creado problemas con los movimientos sociales, le están dando un nuevo cariz, un nuevo rostro al Gobierno, a la candidatura respecto de los sectores urbanos, clase media, y podría ser una buena señal de aproximación a estos sectores que en algún momento podrían tener dudas de seguir apoyando al binomio presidencial.

Creo que es una buena estrategia porque llega a consolidar un electorado que podría sentirse tentado a cambiar de lealtad. Mientras más lejos estén los voceros con un perfil de agresividad, pues va a mejorar la imagen gubernamental.

O: ¿Nuevos rostros y conciliadores pueden modificar la experiencia de confrontación radical que propiciaron sectores del Gobierno en los últimos cuatro años?

CC: Yo creo que sí porque en estas y las otras elecciones uno vota por presidente, por Gobierno. No vota por diputados ni por senadores.

El hecho de tener una renovación importante en las listas da la idea de que hay un candidato a presidente que tiene las intenciones de cambiar y su popularidad podría mantenerse en un buen nivel. Por eso las encuestas lo favorecen y la popularidad del presidente se mantiene relativamente intacta.

Lo que las clases medias deseaban era una especie de reorientación del Gobierno en su estilo de gobernar, en su actitud respecto de la oposición y de la sociedad. No se quería una especie de retorno hacia el pasado, que vuelva la anterior Constitución.

Mucha gente en el país está de acuerdo con el proceso de cambio, las clases medias están de acuerdo con la transformación en el Estado y en la sociedad, lo que discrepan un poco es en el estilo. En la forma de gestionar las relaciones con la sociedad y teniendo un nuevo Parlamento y mostrando una nueva actitud es bastante probable que esa lealtad que existía respecto del presidente se mantenga.

O: ¿Podrá cambiar la actitud de confrontación del Gobierno, del MAS, en su próximo período, cuándo se pondrá en vigencia la nueva Constitución?

CC: Va a depender mucho de la oposición política porque la señal de cambio la ha dado el Gobierno a través de sus listas. El próximo Gobierno necesita gobernabilidad, consentimiento y apoyo de la sociedad, del Parlamento y de los partidos de oposición.

La campaña puede abrir heridas que más adelante no se puedan curar. La campaña puede polarizar de tal manera a la sociedad que la oposición en el Parlamento sea verdaderamente bloqueadora, de resistencia.

Por lo tanto el futuro político del país en cuanto a estabilidad, gobernabilidad va a depender mucho de la oposición y del nivel de apoyo que vaya a recibir por parte del electorado. Por ahora lo que se visibiliza es una campaña bastante polarizada, enfrentada, blanco y negro, amor y odio.

Veremos si eso se traslada hacia la gestión gubernamental. Si así fuera los próximos cinco años van a ser todavía muy difíciles para el Gobierno que va a intentar aplicar y desarrollar esa nueva Constitución y una oposición política fortalecida que va a intentar reorientar ese texto constitucional desde el Parlamento.

O: ¿Samuel Doria Medina tiene algo que hacer en estas elecciones con sus propuestas sólo económicas?

CC: Podría convertirse en una especie de fiel de la balanza, podría convertirse en un aliado estratégico del líder de oposición que se destaque. El podría también ser funcional al Gobierno. Todo va a depender de cómo se polarice y desarrolle en la campaña Samuel Doria Medina.

Por lo pronto tiene un capital de 10 por ciento del electorado y ese 10 por ciento va a crecer, se va a conservar o eventualmente va a diluirse. Todo dependerá de cómo plantee la campaña. Ese 10 por ciento puede ser decisivo si se va a la oposición o si se va al Gobierno. Son las cartas que todavía puede jugar Doria Medina.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Voto extranjero (Carlos Cordero Carrafa)

Esta cantidad de votos extranjeros admitidos en la elección nacional supera en una proporción de siete a uno la población votante del departamento de Pando (31.711 electores).

Uno de los rasgos novedosos e irritantes de las próximas elecciones generales será la incorporación del voto de los bolivianos residentes en el exterior para elegir al Presidente del Estado Plurinacional y la distorsión que introducirá en los resultados electorales. En este sentido, el voto extranjero será definitivo para resolver la elección o reelección del próximo Presidente. Si bien la Constitución y la ley han legalizado el voto en el exterior, este derecho recientemente reconocido constituye una violación de los derechos de los ciudadanos bolivianos residentes en el país. Quienes vivimos en Bolivia y no tenemos la oportunidad ni el deseo de emigrar, viviremos bajo la autoridad de un gobierno elegido en el extranjero, por votos provenientes del extranjero. Lo paradójico es que el Presidente electo con la ayuda del voto de los residentes en el exterior no gobernará para ellos sino para los residentes en nuestro país.

La actual CPE, en su artículo 27, establece de manera puntual que las bolivianas (nos) residentes en el exterior tienen derecho a participar en las elecciones para la Presidencia y Vicepresidencia del Estado y en los demás procesos electorales señalados por ley. El derecho se ejercerá a través del registro y empadronamiento realizado por el Órgano Electoral. Complementa esta disposición constitucional el Régimen Electoral Transitorio en su artículo 43 y subsiguientes. Estos antecedentes legalizan el voto en el exterior, es cierto, pero la cantidad de votos y/o ciudadanos que podrán habilitarse para votar en el exterior es el elemento que introduce la distorsión y viola los derechos de los bolivianos en Bolivia.

En una decisión sin argumentos claros ni sólidos se ha determinado que 6% del padrón electoral, equivalente a 211.000 votos de bolivianos residentes en el exterior, se incorpore a la masa de votantes para elegir al próximo Presidente. Esta cantidad de votos extranjeros admitidos en la elección nacional supera en una proporción de siete a uno la población votante del departamento de Pando (31.711 electores); es superior a la cantidad de electores de Oruro (200.982), Tarija (177.306), Beni (128.479), y similar a los electores de Chuquisaca (211.706).

La adopción del 6% de los votos en cuatro países (Argentina, Brasil, España y EEUU) no es una decisión ni sugerencia del Órgano Electoral, que está haciendo esfuerzos extraordinarios para cumplir con la ley sancionada por el actual Congreso de la República. No puede sino dar cumplimiento a la ley.

El interés que existe tras este atentatorio derecho reconocido a los bolivianos residentes en el exterior es el cálculo político electoral. Se presume que la intención de voto de los bolivianos residentes en el exterior es tendencialmente favorable al binomio presidencial. Los trapitos sucios y las tendencias autoritarias de nuestro actual Gobierno no trascienden las fronteras sino la imagen de un gobernante indígena de buenas intenciones que no puede gobernar por la actitud racista de las oligarquías criollas. No conforme con el 6%, equivalente a 211.000 votos adicionales para su reelección, el Gobierno intenta incrementar este porcentaje hasta límites groseros. El reconocimiento de derechos ciudadanos de ninguna manera debe significar la violación, eliminación o sustitución de derechos reconocidos a otros grupos sociales.
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El autor es politólogo y catedrático
Fuente: Voto extranjero-Carlos Cordero Carrafa *
ccordero@estudiosdemocraticos.org

sábado, 14 de febrero de 2009

La elección del Presidente (Carlos Cordero Carrafa)

El sistema electoral boliviano fomentaba un “alto arrastre”, pues con un solo voto se elegía en la misma papeleta y el mismo día, todo el Parlamento y el Poder Ejecutivo.

Se produce por efecto de la sumatoria de votos obtenidos por cualquier candidatura, en la circunscripción nacional única. Esto es, como resultado de la agregación de los votos obtenidos por los partidos o candidaturas, en todas y cada una de las nueve circunscripciones departamentales y contabilizando sólo los votos válidos emitidos en la franja superior de la papeleta de votación.

Es una particularidad de nuestro sistema electoral y forma de gobierno que con los votos emitidos por la ciudadanía en la franja superior de la papeleta de dos franjas, se elija tanto el Poder Ejecutivo (Órgano Ejecutivo, CPE 2009) como una parte importante del Poder Legislativo (Órgano Legislativo, CPE 2009). Es así que con el voto destinado a la elección del Presidente se elige simultáneamente la totalidad del Senado de la República (Cámara de Senadores, CPE 2009) y 60 miembros de la Cámara de Diputados, de un total de 130 cargos que forman dicho ámbito legislativo.

En la teoría electoral, este diseño produce el fenómeno político conocido como “arrastre”, que puede tener como variedades un “alto arrastre”, “mediano arrastre” y “bajo arrastre”. Esto significa que las características y la propaganda electoral de la candidatura presidencial arrastran tanto la orientación del voto ciudadano como la organización de dos órganos del Estado (CPE 2009). Por tanto, se produce un “alto arrastre” cuando se elige al Ejecutivo y al Legislativo en la misma papeleta, el mismo día y con el mismo voto. Se producirá un “mediano arrastre” si se eligen dichos órganos en dos papeletas separadas, con dos votos y el mismo día. En cambio, se produce un “bajo arrastre” si el ciudadano elige al Presidente y Legislativo en dos papeletas individualizadas, con dos votos y la votación ocurre en dos días diferentes.

Hasta antes de las elecciones de 1997, el sistema electoral boliviano fomentaba un “alto arrastre”, pues con un solo voto se elegía en la misma papeleta y el mismo día, todo el Parlamento y el Poder Ejecutivo. A partir de la reforma constitucional de 1994 y las modificaciones a la Ley Electoral consiguientes, transitamos hacía un sistema de “mediano arrastre”. Pues el ciudadano cuenta con dos votos; una papeleta de dos campos, superior e inferior; un campo inferior para la elección de diputados uninominales y un campo superior para la elección del 60% del Poder Legislativo (senadores y diputados plurinominales) y vota el mismo día.

En síntesis, la elección del Presidente no es un hecho aislado de la elección del Órgano Legislativo, se halla fusionado. Esto produce un reforzamiento de la característica presidencialista de nuestro sistema de gobierno y arrastra la intención de voto del ciudadano. Los electores, en rigor académico, no elegimos senadores ni diputados plurinominales de manera separada o individualizada, sino que al votar a favor de una candidatura presidencial, con esta decisión y voto, colateralmente, elegimos representantes nacionales.

Este diseño podría cambiar y otorgarse al ciudadano una mayor responsabilidad e influencia política si pudiera elegir Presidente, senadores, diputados plurinominales y diputados uninominales, en la misma papeleta, en campos diferenciados y el mismo día. Todo depende de la voluntad política, pedagogía y una mayor confianza en el ciudadano.

* Politólogo y catedrático

ccordero@estudiosdemocrativos.org

20/0509